El papel de los padres en el fútbol

En mi primer curso en la Escuela de Entrenadores hemos tenido la oportunidad de conocer un profesor único, por su forma de ser y de i...


En mi primer curso en la Escuela de Entrenadores hemos tenido la oportunidad de conocer un profesor único, por su forma de ser y de impartir la docencia. Una persona auténtica y peculiar, siempre dispuesta a ayudarnos, incluso fuera de su ámbito. Estoy hablando de Macario Bravo, psicólogo del Real Club Deportivo hasta el pasado mes de Junio.

Con este profesor tuvimos la ocasión de abordar un tema de actualidad palpable en todos los campos de fútbol, como es el papel que desarrollan los padres de los niños que practican la actividad.

Hoy vamos a detenernos en uno de los vértices que conforman el triángulo de iniciación deportiva, diseñado por Smoll en 1991. Este triángulo tiene una base formada por los padres y los entrenadores, destacándose en el vértice superior la figura del joven deportista, el principal protagonista.

Este tema que analizamos el año pasado resultó ser para mi de gran interés, debido a mi recién estrenada paternidad. Yo, como padre primerizo que soy, cometo errores día tras día. Pero tengo claro que en un futuro intentaré apoyar a mi hijo en las decisiones que él tome y le ayudaré en todo lo que pueda a alcanzar la felicidad, que al fin y al cabo será mi felicidad también.

Mucha gente de mi entorno me dice que por "culpa" de mi pasión por el fútbol mi hijo será encauzado para que viva esa sana locura igual que yo, y yo les digo que NO, que están equivocados. A pesar de ser mi hijo somos dos personas diferentes y lo que me hace feliz a mi puede que no le haga feliz a él. Lo único que tengo claro respecto a esto es que intentaré por todos los medios que haga deporte porque creo firmemente que es beneficioso para el desarrollo físico y mental de cualquier niño. A partir de ahí, él decidirá la disciplina que más le atraiga y yo apoyaré su decisión y le animaré a que se divierta a través del deporte que escoja. Pero la decisión será suya. ¿Por qué nos empeñamos los padres de ahora en tomar decisiones en nombre de nuestros hijos?


Volviendo al tema que nos ocupa yo tengo la posibilidad de ver la realidad desde el otro lado de la barrera, desde el punto de vista del entrenador de jóvenes deportistas. Desde este lado uno se encuentra con una realidad plagada de padres que cumplen los requisitos de diferentes estereotipos. Ya Smoll, en 1991, hacía la siguiente clasificación:

-Padres entrenadores: entienden o creen entender de la práctica deportiva de sus hijos y están constantemente interviniendo para dar indicaciones y sugerencias que muchas veces contradicen a las del entrenador.

-Padres excesivamente críticos: se quedan demasiado con los aspectos negativos haciendo constante hincapié en ellos, presionando y regañando a sus hijos. No tienen en cuenta el esfuerzo positivo ni lo utilizan apenas.

-Padres vociferantes: no tienen autocontrol de sus comportamientos y están constantemente gritando, dirigiéndose (de forma despectiva en ocasiones) a entrenadores, árbitros, deportistas, etc.

-Padres sobreprotectores: están demasiado preocupados de que sus hijos puedan sufrir algún tipo de accidente durante la práctica deportiva y tienen miedo de dejarlos solos.

-Padres despreocupados: muestran escaso o nulo interés por la práctica deportiva de sus hijos, no se implican ni se preocupan. No acuden a entrenamientos ni competiciones.


Hasta hoy mis experiencias en las selecciones comarcales y en el Real Club Deportivo de A Coruña han sido buenas y mis relaciones con los padres fluídas, hasta el punto de llegar a entablar una amistad con algunos de ellos. Esto no quiere decir que mañana me pueda encontrar con algún problema. En este hipotético caso abordaré el asunto como me enseñaron en la Escuela de Entrenadores, que coincide, además, con mi manera cotidiana de afrontar los conflictos. Todo lo baso en la COMUNICACIÓN.

Creo en el diálogo como forma rápida y eficaz de buscar soluciones y de poder acercarme al prototipo de padre ideal, participativo y colaborador, que destaca por las siguientes cualidades:

·Ejerce autocontrol sobre sus emociones y ayuda a su hijo a potenciar las emociones positivas.

·Asume su rol de padre y acepta el papel del entrenador, sin interferir en su labor.

·Cuida su comunicación verbal y no verbal.

·Se centra en la realización y no en el resultado.

·Se muestra interesado.

Este es el modelo de padre que todo entrenador quiere encontrarse y es el modelo que yo trataré de seguir en un futuro. Todo sea por la felicidad y la diversión de nuestros hijos. Porque no debemos olvidarnos, y no me cansaré de repetirlo, que EL FÚTBOL ES UN JUEGO.

Artículos relacionados

4 comentarios

  1. Muy buen artículo que invita a la reflexión y autocrítica...

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchas gracias por el comentario Oscar! La verdad es que todos los padres tenemos que aprender un poco respecto a esto. A mi me ha servido de gran ayuda!

      Eliminar
  2. Cuidado con la parte emocional. Un porcentaje muy alto de esos niños que "compitieron" asisten a la tradicional comida familiar del fin de semana en la que tienen que enfrentarse a las preguntas del resultado y justificar las causas de la derrota, el lunes quizá sean más hirientes por parte de sus compañeros de colegio que participaron en otras disciplinas deportivas y con otros resultados.
    Todo esto se les viene a la mente al encajar el 1º gol en el siguiente partido.
    NUNCA conseguí que fuera obligatorio mezclar los 2 equipos cuando las diferencias en el marcador fuesen abultadas. Que si el máximo goleador, que si el golaverage, etc.Mientras se sigue oyendo de la grada "oootro, oootroooo, ..."

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Cuanta razón...nunca entenderé ese espíritu competitivo desproporcionado.Hay que seguir recordando siempre que EL FÚTBOL ES UN JUEGO!

      Eliminar

Flickr Images