¿Ha bajado el nivel de Tercera?

A pesar de que todos los focos suelen apuntar a las dos primeras categorías del fútbol español, hoy quiero hacer aquí una reivindicac...



A pesar de que todos los focos suelen apuntar a las dos primeras categorías del fútbol español, hoy quiero hacer aquí una reivindicación del papel de los equipos gallegos en la categoría de bronce. Galicia está viviendo esta temporada un momento dulce, pues la Comunidad Autónoma tiene a 7 equipos compitiendo en el grupo I de la Segunda División B. Hacía tiempo que no teníamos un número tan elevado de equipos jugando por España adelante y creo que es un hecho a tener en cuenta.

Si bien el año pasado ya disfrutamos de un buen momento, con 6 equipos, la muerte anunciada en forma de descenso del Somozas (clasificatorio) y del Boiro (administrativo) dejaban tocada a la flota gallega. Pero si hay algo que caracteriza al pueblo gallego históricamente es el de crecernos ante las adversidades, y en cuestión de fútbol no iba a ser menos. Y aquí quiero detenerme para valorar en su justa medida el nivel del grupo gallego de la Tercera División. Desde hace unos años vengo escuchando un "runrún" en entrenadores de banquillo y entrenadores de grada de que el nivel de la Tercera ha bajado considerablemente. Yo, que desde hace muchos años tengo la costumbre de seguir la Tercera División, nunca llegué a entender muy bien esta afirmación. En mi opinión el fútbol de Tercera de hace 10 años es diferente al actual, pero en ningún caso es peor.  Aún el pasado lunes mantuve una conversación con el míster (Bardanca) sobre ello, en la que hablábamos de la dificultad que presenta cualquier rival en todos los partidos. Del primero al último, son todos equipos que exigen mucho y que pueden dar un susto en cualquier momento. En esta categoría cualquier fallo, por pequeño que sea, es crucial y se puede pagar muy caro.

Si que es verdad que desde hace un tiempo ha habido una fuga de talentos hacia otros lugares, ante la falta de oportunidades que en la mayoría de los casos ha existido en Galicia. Si retrocedemos unos años, recuerdo que antes había jugadores de gran nivel en la Tercera, que por una u otra causa se encasillaban en esa categoría y no eran capaces de dar un salto más. Podría contar por decenas los jugadores prometedores a los que parecía que la categoría se les quedaba pequeña y que sin embargo acabaron haciendo carrera por los campos gallegos. Éste es el hecho por el que creo que se opina que antes había más nivel que ahora.

¿Esto quiere decir que el listón ha bajado a día de hoy? Rotundamente no. Bajo mi punto de vista los jugadores más destacados de hoy en día SI que dan el salto o se atreven a salir de casa en busca de oportunidades. Pero eso no quiere decir que la competición quede huérfana de talento. Al contrario, está habiendo una renovación de caras constantes y todos los años nos encontramos con varios jugadores revelación.

Otro aspecto importante a tener en cuenta y que ha cambiado mucho respecto a décadas pasadas es el dinero que se mueve en el fútbol gallego. Antiguamente un buen futbolista de Tercera podía vivir de jugar al fútbol. Hoy en día eso es muy complicado. Salvo contadas excepciones, los jugadores tienen la principal fuente de ingresos proveniente de sus trabajos, y el dinero del fútbol supone simplemente un plus o un extra a fin de mes.

En este contexto es de valorar, y mucho, el papel de los equipos gallegos la pasada campaña. Un ejemplo claro es el del Rápido de Bouzas. En la antepenúltima jornada del curso pasado me desplacé a Vigo a ver el Bouzas-Silva. A pesar del resultado (2-0) que certificaba la clasificación del equipo vigués para jugar el play-off de ascenso, yo no daba un duro por aquel equipo. No porque no estuviera exento de calidad, que la tenía, sino por la falta de experiencia del Club en estos envites y por lo complicado que resulta tener que superar 3 eliminatorias para poder jugar en una categoría superior. Mi predicción no pudo salir peor, cosa de la que me alegro.

En la última jornada el Bouzas consiguió el segundo puesto, a costa de un Cerceda que tenía la obligación de ganar en su casa al Silva. Aquella jornada yo hice de delegado del equipo ante la falta de efectivos y todavía recuerdo los gestos y las expresiones de excesiva relajación de los jugadores rojiblancos antes de jugar contra nosotros. Como anécdota puedo decir que llegué a escuchar a dos jugadores planeando la forma de la celebración de los goles en la cafetería del campo una hora y media antes del crucial partido. La confianza es buena, el exceso puede jugar malas pasadas. Final del partido, 1-2 a favor del Silva y el Cerceda se queda tercero y sin poder participar en Copa del Rey.


Al obligatorio ascenso del Fabril ante el Cacereño hubo que sumarle el sorprendente y sufrido ascenso del Rápido ante el Peralada en la tercera ronda de la promoción. Será difícil olvidar aquel partido para el Club del barrio vigués de Bouzas. Por otro lado el Cerceda, que había quedado emparejado con el Jerez de los Caballeros, quedó eliminado en una agónica tanda de penaltis y el Bergantiños, que llevaba 23 años sin jugar una fase de ascenso, quedó apeado ante el Badajoz por el maldito valor doble de los goles conseguidos fuera de casa.

De este modo la Segunda B volvería a tener a 6 equipos gallegos, igual que en la campaña anterior. Pero las cosas cambiaron con el paso del tiempo. Tras varias semanas de idas y venidas en los despachos, incluído un amago de desaparición, el Cerceda logra finalmente un ascenso administrativo con la ayuda económica del C.D. Lugo. El equipo coruñés pasa a ser filial del equipo lucense y sirve de banco de pruebas para jugadores que no tienen minutos en Segunda División. Después de disputar más de 10 fases de ascenso consecutivas, el Cerceda obtiene el premio del ascenso a la categoría de bronce.

Estos tres ascensos en la Tercera gallega (hito que no se conseguía desde la campaña 2012/13) hablan a las claras del buen momento que está atravesando el futbol en el noroeste peninsular. Y la cosa no se queda ahí. El arranque de los 7 equipos gallegos en la Segunda B ha sido, en líneas generales, excelente. Pero este tema lo abordaremos en el artículo de la semana que viene. No os lo perdáis.

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