Quiero ser como Dani Rodríguez

 Pasan los días y sigo con el teléfono en la mano. Releo sus mensajes. Escucho sus audios. La sensación de vacío que me deja Dani es inmensa...




 Pasan los días y sigo con el teléfono en la mano. Releo sus mensajes. Escucho sus audios. La sensación de vacío que me deja Dani es inmensa. Sé que esta semana me hubiera llamado "para levantarme la moral". Lo hacía siempre que mi equipo perdía su partido. A la victoria y al éxito se arrima todo el mundo. Dani estaba, sobre todo, en la derrota para decirme que siguiera con fe, que no variara el rumbo ni la dirección, que todo iba a salir bien. Eso es lo que hacen los buenos amigos. Pero hoy no estoy aquí para hablaros de Dani AMIGO. Hoy vengo a describiros al Dani ENTRENADOR. Y lo hago con una mezcla de dolor y orgullo porque la huella que deja es imborrable y sería una pena no compartir algunas de las enseñanzas que me dejó. Son innumerables y estoy seguro de que me olvidaré cosas pero intentaré dejar constancia de todo lo que recuerde.


Dani tenía 3 prioridades principales en la vida: su familia, sus amigos y su amor incondicional al fútbol. Con madera de líder desde bien pequeño me tocó enfrentarme a él varias veces. Él dirigía la orquesta del filial del Betanzos y yo le daba patadas...muchas patadas. En aquella época cerrábamos los pubs y discotecas de Sada sábado si y sábado también. Ahí éramos muy buenos. Cuando el domingo por la mañana sonaba el despertador para enfrentarnos en el Carregal yo llegaba con ojeras y él con una sonrisa. ¿Cómo era posible si habíamos compartido tarima 5 horas antes? La respuesta se contesta sola: el fútbol era su pasión. Daba igual el cansancio, el dolor de cabeza o las pocas horas de sueño. Él era feliz jugando.


Aquel amor y aquel carisma innato ayudaron a que pronto se hiciera entrenador ¡Qué decisión tan acertada! Cuando él decide dar aquel paso su hermano Jorge, portero archiconocido de la Tercera gallega, le da un valioso consejo que decide llevar hasta sus últimos días: "para ser entrenador debes ser siempre buena persona." Los dos días de velatorio coincidí con muchos ex-pupilos de Dani. Unos habían jugado mucho con él, otros poco y otros muy poco. Daba igual. Dani se había portado bien con todos y allí estaban para darle un último adiós. Esto no es que sea difícil, esto es casi imposible. Así que Nani (como te llamaba tu hermano) creo que le diste a Dani el mejor consejo que pudiste y él lo elevó a la enésima potencia. Este legado es también un poco tuyo.


Al margen de su etapa en la cantera del Dépor, en la que sacó su mejor lado de formador de jóvenes talentos, la trayectoria de Dani está vinculada a 4 grandes Clubs de Coruña y su comarca.


El Betanzos fue su gran amor. Allí hizo de todo. Fue jugador, capitán, coordinador, director deportivo, entrenador de benjamines, juveniles y modestos,... Él siempre sintió el Club como su casa y me hablaba de los bonitos recuerdos: su época con los juveniles (sus niños), su etapa de director deportivo con Andrés Andrade de míster, su experiencia en el banquillo sénior,... Quería tanto al pueblo y al Club que siempre me repetía lo mismo:

-"Pery, el Silva, el Sada y el Orilla están muy bien, pero algún día tienes que entrenar al Betanzos."


Dani era un romántico del fútbol de antes: el café en la cantina, el sonido de los tacos de aluminio en el vestuario, el olor a césped,... Todo hacía que el García Hermanos le recordase tiempos en los que había sido muy feliz.


Otro de los Clubs en los que estuvo es el Sporting Ciudad. Dani conoció allí la ingratitud de los escasos recursos materiales en cuanto a falta de cantera de la que tirar, la problemática de los campos y los horarios de la capital, la adaptación a cada problema que iba surgiendo que poco tenían que ver con la planificación que a él tanto le gustaba. El descenso con el equipo de la Ciudad Vieja le hizo aprender más que nunca y se llevó amigos para toda la vida de aquel vestuario, con el que también alcanzó una final de la Copa de A Coruña.


En San Tirso se reencontró con el éxito. Aquí alcanzó su madurez como entrenador. Encadenó ascensos en un primer momento y una salvación en su segunda etapa en el Club. Los buenos momentos vividos en O Monte le iluminaban la cara y soñaba con volver allí en un futuro:

-"Este es el campo ideal para mi fútbol...dimensiones inmejorables."


Su último Club fue el Montañeros. Primero lo reclutaron para enderezar el rumbo de una temporada errática. Por supuesto que lo logró. El 6 de Junio de 2020 vuelve a comprometerse con la entidad. He de confesar que hice un poco de Celestina en aquella ocasión. Dani llevaba unos meses alejado por problemas personales que le impedían entrenar. Cuando paraba siempre estaba bien, pero pasado un tiempo le volvía el gusanillo y así me lo hizo saber en aquella época. En una conversación informal que tengo con Pablo Fernández se lo dejo caer y ahí empieza todo. No me olvido de la fecha porque pasé todo el día de mi cumpleaños colgado al teléfono. Dani comenzó ahí su última aventura para intentar conseguir un ascenso a Tercera con el Club morado. Hubiese sido la guinda al pastel, pero lejos de resultados, el trabajo fue espectacular.


A Dani ENTRENADOR nunca le han regalado nada. Todo lo que ha conseguido en el mundo del fútbol ha sido por méritos propios y por una constancia y dedicación fuera de lo normal. Ha salido de todos los sitios con la cabeza bien alta y ha conseguido el respeto y la admiración de toda la familia del fútbol gallego. Dani odiaba "la purpurina, la tontería, el trabajo de cara a la galería, los cuervos que rondaban las gradas cuando un equipo perdía dos partidos seguidos." Por eso nunca entrenó más arriba. Él lo sabía. No le hacían falta redes sociales para hacer ruido. El trabajo era su carta de presentación. Era un tío normal alejado de la farándula y el oportunismo que rodea a este mundillo.


Él sabía lo que valía su trabajo y el dinero que debía de cobrar por ello. Nunca se enfrascó en negociaciones ni en regateos. "Yo valgo esto, si me lo quieres pagar bien, sino pues no pasa nada, a otra cosa." Directo, conciso, cortita y al pie. Así era con los dirigentes y con sus propios jugadores. Era capaz de mostrar su disconformidad y echarle la bronca a un futbolista de la manera más elegante que yo he visto. Era muy cercano y cariñoso con ellos pero si algo no le gustaba te lo hacía saber como nadie. O estabas con él o lo acabarías estando porque incluso a los más complicados los acababa convenciendo. Esa inteligencia emocional para tocar la tecla oportuna con cada uno era algo fuera de lo normal. Primero la persona, después el jugador. "No los trates a todos igual Pery, porque todos son diferentes."


Con la prensa siempre tuvo buena relación. Siempre dispuesto a cogerles el teléfono y atenderlos. Bajo mi punto de vista se abrió demasiado. Recuerdo perfectamente "mi disconformidad" cuando habló con ellos de manera natural sobre su enfermedad y su táctica para ganar la batalla:

-"Pery mañana sale esto en prensa."

-"¿Qué necesidad tienes? ¿Por qué?"

-"¿Y por qué no? ¿Qué hay de malo?"


Nunca se arrepintió de aquello aunque se sintió "sorprendido" cuando algún periodista giró la cara al verlo pelado y con gorra y evitó saludarlo. Tras unos segundos de desconcierto nos miramos y nos echamos a reír mientras negábamos con la cabeza.


He de decir que yo soy entrenador gracias a Dani. Lo llamé en 2014, me invitó a su casa y me terminó de convencer. Me dejó unos libros del Curso de Entrenador que jamás le devolví. Hace unos meses se lo recordé y le prometí que jamás de los daría. Jorge y Lucía... con vuestro permiso me los voy a quedar. Espero que lo entendáis.


A día de hoy, 8 años después de aquello seguía aprendiendo día a día de Dani. Aun siendo más pequeño que yo él era mayor a nivel fútbol y yo me sentía muy pequeñito a su lado. Yo le recordaba al Dani de hace unos años. Le encantaban mi pasión y mis ganas y me pedía que las conservase siempre, que con eso y con trabajo podía llegar a donde quisiese, aunque él siempre me ponía unas cotas demasiado altas. Cuando me pasaba también me atizaba. Su última bronca fue el 5 de Enero cuando iba camino del entrenamiento:

-"Pery tienes 3 hijos, el día de la cabalgata es sagrado, no me jodas."


En los cafés y desayunos me quedaba mirándolo como el niño que mira al profesor para aprender la lección. Siempre un aprendizaje, siempre una enseñanza. Y todo esto desde el trato igualitario y desde el respeto a la profesión, sea en la categoría que sea, haciéndome partícipe de sus éxitos, de sus fracasos, de sus metas. Dani madrugaba siempre mucho y casi siempre me despertaba con un mensaje del estilo:

-"Pery, ¿Qué te parece este mensaje que acabo de enviar al equipo?"

-"Joder Dani, son las 6:30 de la mañana ¿Estás de coña?"


Durante estos últimos meses planeamos y soñamos con muchas cosas. Una que nos hacía especial ilusión era poder entrenar juntos con la otra parte que falta en la ecuación, nuestro amigo Andrés Pena. Nos imaginamos muchas veces como sería la experiencia y nos prometimos cumplirla en algún momento cuando Dani se recuperase. Los finales de los cuentos no siempre son felices y este sueño ya no se puede cumplir, pero estoy seguro que Andrés y yo cumpliremos y lo tendremos presente al 100%.


Dani se ha ido justo en el momento en el que más me estaba enseñando a ser natural, a mostrarme como realmente soy, a disfrutar en la adversidad y ante la presión, a no venirme arriba en las victorias porque "pronto te hunden el pecho" y a relativizar las derrotas porque "un entrenador no puede tener todo bajo control." También me animaba a ser franco y honesto en el vestuario... "no pasa nada por mostrar los sentimientos y hablar con el corazón... eso no te hace más débil...si no tienes un buen día háblalo, házselo saber a todos o a aquellos que te transmitan más confianza... sé tu mismo."


Amigo, no quiero extenderme más porque esto ya parece uno de tus mensajes. Quiero agradecerte toda la ayuda que me has brindado consciente e inconscientemente. Gracias a ti, a tu enorme corazón y a tu ejemplo de lucha, trabajo, superación, honradez, generosidad, empatía,... me he convertido en mejor entrenador y sobre todo en mejor persona. Es brutal el vacío que dejas en mi. Aún no soy consciente de lo que he perdido y de todo lo que te voy a echar de menos. Me has dejado muy solo Dani. Intentaré seguir tu legado, tus consejos, tus recomendaciones y seguir al referente que siempre has sido, porque yo quiero ser como TÚ, yo quiero ser como Dani Rodríguez y no me lo has puesto nada fácil.

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